Valor
Pues; sí. Sólo sé que me encontraba allí. No sé cómo ni cuándo, pero estaba.El humo de las bombas lacrimógenas daba rabia. Arrechera. Más allá de esa irresistible comezón lagrimal; el sentimiento era de rabia y de...valor. Sí. de valor.La rabia da valor. En ese momento, quería comerme el mundo. Luchar yo solo contra todas las tropas, los violentos, los infiltrados. Contra todo el mundo!! de ser necesario. Contra todos, pero todos, los que querían matarnos. Humillarnos. Cerrarnos el futuro.
Los acontecimientos sucedían a cámara lenta. Ya lo había dicho Einstein: el tiempo no transcurre igual ante ciertas circunstancias; En momentos críticos, todo se relantiza. O por lo menos, eso fue lo que entendí en la clase de física. Sí, soy estudiante. Y estoy en el centro de la mega manifestación. Todo transcurre con extrema lentitud. Los gases se desenvuelven como perezosa neblina toxica. Los soldados golpean a los estudiantes, con saña, con rencor; como si fueran sus hijos desobedientes que hicieron caso omiso a sus ruegos de no asistir a la marcha. Los muchachos corrían. Los soldados corrían. Un perro de la calle, enloquecido, también corría sin dirección alguna. A todos mostraba los dientes. Se detenía y luego continuaba su desboque sin destino; pero lo hacia en sentido inverso a los manifestantes. Era una figura patética, triste; desolada.
Yo, que también corría; pero en cámara lenta; miraba todas estas cosas con displicencia. Me sentía grande; fuerte...poderoso. ¿Dónde estarán, Ángela, Gustavo y Fernanda? se maravillarían si me viesen aquí. ¿Qué por qué? Pues; soy un cobarde. Toda mi vida he sido un cobarde. Y ellos lo saben. Pero es el pasado. estoy en medio de este pandemónium y no siento nada. Es total indiferencia a lo que pueda pasarme. Eso es el valor.
Y de repente la vi; allí, sobre el pavimento. Lloraba. El pero le ladraba. Se había caído en su aterrorizante huida. Era bella, o me lo parecía. Morena. Delgada. Pantalones gastados y blusa cualquiera. Era bella, o me lo parecía. En ese momento sentí otra de las características del valor.Tenía que ayudarla!!. Corrí. la tomé del brazo. Con decisión la levante y corrí con ella. No corría...volaba. Era un héroe.
De repente sentí que me jalaban del brazo. "Espera, espera; no puedo correr más así" me dijo sin aliento: "Déjame descansar" Con un suave tirón la obligue a caminar. "Quién eres que me salvaste, por qué lo hiciste" La miré desde mi altura de héroe. No articulé palabra. Así; arrogante, valiente, sin palabras, era mejor. "Corran, corran que vienen los colectivos motorizados" Gritaron voces que tenían cuerpos y pasaron raudos ante nosotros. Ya comenzaba a correr cuando ella dijo: "No, espera. Conozco una vía mejor para escapar. Siempre paso por esta zona" La seguí y entramos a un callejón que desembocó en una calle más amplia.
Pero allí, trancando el paso, un grupo de motorizados violentos, de los que acompañan a los soldados, nos veían con burla: No había nada que hacer.¿Retroceder? Imposible. Los soldados estaban por donde habíamos venido.
En ese momento, volví a ser YO: el cobarde de siempre. Una angustia enervante. Unas ganas supremas de se viento, pájaro. de estar al otro lado del mundo.
Recuperaba mi esencia, naturaleza; carácter, propiedad. Era yo; el cobarde
De repente sentí su mano en mi brazo; su aliento, su perfume que me empujaba suavemente hacia delante. Y sucedió el milagro. No podía decepcionar a la chica. No la había salvado para derrumbarme en el momento crítico. La defendería con dientes, rabia, corazón y valor. Sí. Con valor. Era un valiente. En ese momento, al estar cerca de nuestros verdugos, su mano soltó mi brazo..."agárrenlo; es uno de ellos, denle duro" fue lo que dijo. De lo que pasó a continuación, no recuerdo nada.